Taboga Panamá

Isla Taboga · Historia

Historia de Isla Taboga

Taboga es una isla pequeña, pero por sus calles y su bahía pasaron más de cuatro siglos de historia: colonizadores españoles, piratas ingleses, buques de guerra chilenos y peruanos, y hasta un pintor francés que llegaría a ser uno de los grandes nombres del posimpresionismo. Todo eso ocurrió alrededor de un pueblo fundado en 1524 por el canónigo Hernando de Luque, que le puso por nombre San Pedro de Taboga en honor al santo patrono de la isla.

Su nombre actual, según se recoge en fuentes locales de la isla, viene de una palabra indígena que significa "abundante en peces"; con el tiempo también se le empezó a llamar la Isla de las Flores, por la vegetación que cubre sus cerros. Esta página reúne los hechos que documentan esas fuentes sobre la fundación colonial, los ataques de piratas y buques de guerra que sufrió el pueblo, el paso de Paul Gauguin en el siglo XIX y los episodios ya del siglo XX, hasta llegar a la isla que se visita hoy.

Fundación y época colonial

Los españoles ya estaban establecidos en el istmo desde 1510, cuando fundaron Santa María la Antigua del Darién; de allí salió Vasco Núñez de Balboa a descubrir el océano Pacífico, y por esa misma población pasaron figuras como Pedro Arias de Ávila (Pedrarias), Pascual de Andagoya, Francisco Pizarro, Diego de Almagro, Gaspar de Espinosa y el propio Hernando de Luque. Antes de que existiera el villorrio de Taboga, Gonzalo de Badajoz ya había pisado sus costas en 1515, huyendo del cacique París tras ser derrotado en Parita; se había embarcado en Chame, frente a la isla de Otoque, y desembarcó en Taboga.

Pedrarias llegó a la isla en 1519 buscando fundar una población a orillas del mar, misión que cumplió ese mismo año con lo que hoy se conoce como Panamá la Vieja —esa ciudad sería asaltada e incendiada por el pirata Henry Morgan en 1671—. Taboga se convirtió entonces en centro de operaciones para la conquista del Perú: de la isla partió la expedición de Francisco Pizarro y Diego de Almagro, con la ayuda de Hernando de Luque, vicario de la Catedral de Panamá. En la pequeña iglesia que antecedió a la actual —que, según la tradición local, fue la segunda iglesia más antigua del continente— ambos conquistadores tomaron la hostia antes de zarpar. El mismo año en que se fundó el villorrio de San Pedro de Taboga, 1524, Almagro partió como adelantado de Chile y Pizarro zarpó a la conquista del Perú; años más tarde Almagro moriría a manos de Pizarro, y Pizarro caería asesinado por seguidores de Almagro en su propia casa, en Lima. Hernando de Luque, mientras tanto, se quedó en la isla dedicado a la agricultura.

Piratas y ataques

Después de saquear la ciudad de Panamá, Henry Morgan envió tropas a Taboga en 1671 con la orden de "saquear y quemar todo". No fue el único pirata que usó la isla: se sabe que Hawkins se instaló en Taboga en 1686, y que el corsario inglés William Dampier ancló su barco frente a sus costas en 1685. También se cuenta que los obispos fray Bartolomé de las Casas y fray Tomás de Berlanga pasaron una noche en la isla en algún momento de esa misma época colonial.

Los ataques no terminaron con la Colonia. En 1819, el buque de guerra chileno Rosa de los Andes atacó Taboga, incendió el pueblo y destruyó la iglesia que había fundado el canónigo Luque. En 1870, la fragata peruana Pichincha intentó secuestrar a un grupo de mujeres taboganas que habían sido invitadas a una fiesta a bordo; ese mismo año, unos marinos ingleses protagonizaron una trifulca en la que murió el alcalde Manuel A. Fuentes.

Gauguin y el siglo XIX

En el siglo XVIII, Taboga vivió de la pesca de perlas junto a su vecina Taboguilla. Pero la época de mayor riqueza llegó con la fiebre del oro de California: en 1847 se estableció en la isla una estación naval de una empresa estadounidense, junto con compañías navieras inglesas (The Pacific Steamship Navigation Co.) y australianas. Entre 1849 y 1850 Taboga funcionó como puerto de Panamá, con un astillero de cien metros en El Morro que incluía depósito, muelle, oficinas, talleres, viviendas, un hospital y un cementerio —de esas construcciones todavía quedan vestigios—. Gracias a ese auge, la población de la isla pasó de 1,568 habitantes en 1870 a 3,130 en 1896, con almacenes para abastecer barcos, tiendas de ropa, talleres de carpintería, panaderías, billares, salones de fiesta, pensiones y hasta tres médicos.

La tradición local y algunos cronistas taboganos sostienen que Santa Rosa de Lima, la primera santa del hemisferio americano, nació en Taboga, en un lugar conocido como La Puntilla, antes de que su familia se mudara a Lima; de ahí que en la isla se le recuerde como "Santa Rosa de Lima, la Tabogana". Ya cerrando el siglo, en 1887, la isla recibió la visita del pintor francés posimpresionista Paul Gauguin, que llegó a Panamá a trabajar en la construcción del canal francés. Se quedó tres meses en Taboga sin tocar un pincel; desde la isla siguió viaje a Martinica y, más tarde, se radicó en Tahití.

Siglo XX

En 1857, un incidente conocido como "la Tajada de Sandía" llevó a Estados Unidos a exigir la isla de Taboga como indemnización por los supuestos perjuicios causados a ciudadanos estadounidenses. Décadas más tarde, en 1920, los estadounidenses volvieron a pretender ocupar la isla, un intento que rechazó el entonces presidente Ernesto T. Lefevre.

Hoy en la iglesia de San Pedro se conservan tallados y ornamentos antiguos en su interior; la isla también conserva su viejo cementerio, con lápidas de varias generaciones. Ambos siguen en pie, junto al pueblo, como los testigos más visibles de todo lo que se cuenta en esta página.

Calle principal y la iglesia de Taboga en una fotografía de época
Postal de época identificada como "Main Street and the Church, Taboga Island", con la calle principal del pueblo y la iglesia de San Pedro al fondo.

Leyendas de la isla

Junto a la historia documentada, Taboga guarda su propia tradición oral: cinco leyendas que se cuentan de generación en generación en el pueblo.