El Hombre Pez
14 de octubre de 2019
Bueno, el mes se presta para un par de leyendas de Taboga, gracias al libro del Sr. Álvaro S. González H., “Taboga, más que una isla”; le pedí hace unos meses que me dejara colocar algo del mismo. Leyendas taboganas.
La Semana Santa es la fiesta religiosa que más devoción y fervor religioso ha guardado a través del tiempo entre los taboganos y las taboganas.
Siendo yo uno de los nietos de menor edad de mi abuela materna, Flora Carrera, a quien cariñosamente le decían Nana, pude oír de sus propios labios tantas narraciones sobre la Semana Santa en Taboga. Mi abuela Flora nació en Taboga el 8 de agosto de 1874 y murió el 20 de septiembre de 1974, a los 100 años exactos, y yo para esa época contaba con 18 años. Siempre conocí a mi abuela Nana anciana, con ropa de la época, pollerones que le cubrían todas las piernas y camisas de manga larga. Nos reuníamos todos los nietos y biznietos de la misma edad a escuchar los relatos que nos contaba.
Un relato que oíamos una y otra vez era el del hombre que se convirtió en mitad pez. Nos decía la abuela Nana, con nombre propio y asegurando que ella lo vio, que un Viernes Santo un muchacho, desafiando todas las creencias de la época y los consejos de su mamá, se fue a bañar al mar, convirtiéndose de la cintura para abajo en pez y quedando la otra mitad humana. La mamá, al ver lo sucedido, buscó ayuda y lo trasladaron a la quebrada del pueblo; allí vivía, y la madre le proporcionaba los alimentos, hasta que un día una creciente lo arrastró hacia el mar y nunca más se supo de esta persona. Lo curioso de esta leyenda es que nos la narraba una y otra vez con nombre propio, y lo más insólito era la seguridad con que nos decía que ella lo había visto. En esos tiempos, ¿quién iba a dudar de la palabra de la abuela?
