Taboga en el Tiempo
18 de noviembre de 2020
Regreso a mi primera visita a Taboga, un mes de noviembre del año 1995. Sí, sé que parece poco tiempo, pero ya son veinticinco años; recuerdo la brisa del mar, a mis compañeros de curso y momentos felices en la playa.
Del Hotel Taboga solo queda una cerca y unas cuantas veredas. El tiempo ha pasado, pero muy poco ha cambiado: los muchachos que jugaban fútbol ya son hombres dedicados a sus familias, y nuevos retoños empiezan a vivir en este paraíso sin saber lo afortunados que son.
La Cruz nos mira desde el cerro esperando más visitas, y El Morro refugia a algún visitante que quiera ahorrarse la sombrilla en La Restinga.
Los lugareños, entre nuevas arrugas, esperan con una sonrisa al visitante para conversar y ayudar en lo que puedan.
Parte de la magia de Taboga es que, a través de los años, ha cambiado muy poco: sigue siendo un pueblito de calles estrechas, rodeado de playas y de gente amable. Nunca olvidaré esa primera visita, ese instante en que la vi y me enamoró; espero vivir muchos años más para poder seguir visitándote, mi adorada isla.
(Fotos de noviembre de 2003.)